Hay preguntas que todos nos hemos hecho en silencio: ¿por qué repito lo que me hace daño?, ¿por qué no hago lo que sé que me conviene?, ¿por qué mi voluntad parece fuerte un día y débil al siguiente? Este mensaje conecta dos mundos que muchas veces tratamos por separado: lo que Pablo describe con brutal honestidad en Romanos 7 y lo que la ciencia explica sobre nuestra mente, hábitos y heridas. Pero no se queda en el diagnóstico. El objetivo es claro: entender la raíz, dejar de desgastarnos en la lucha equivocada y caminar hacia la estrategia correcta: permanecer en Cristo y fortalecer la vida espiritual.
Preguntas que responde este artículo
- ¿Por qué nos cuesta tanto hacer lo correcto, incluso cuando lo deseamos?
- ¿Qué explica la neuropsicología sobre la lucha entre razón y emoción?
- ¿Cómo influyen los hábitos, heridas y el “alivio” en nuestras decisiones?
- ¿Qué dice la Biblia sobre nuestra naturaleza pecaminosa y su fruto?
- ¿Cuál es la estrategia bíblica para vencer: dejar de pecar o fortalecer lo espiritual?
Pablo nos describe a nosotros: quiero hacerlo… pero no lo hago
Romanos 7:14-20 (NTV)
14 Por lo tanto, el problema no es con la ley, porque la ley es buena y espiritual. El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. 15 Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio. 16 Pero si yo sé que lo que hago está mal, eso demuestra que estoy de acuerdo con que la ley es buena. 17 Entonces no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí.18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa[a] no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo. 19 Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago. 20 Ahora, si hago lo que no quiero hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí.
Ese texto podría traducirse a nuestra vida diaria sin esfuerzo:
- Quiero leer la Biblia con mayor frecuencia, pero no lo hago.
- Quiero orar todos los días, pero no lo hago.
- Quiero plantarme en una iglesia, pero no lo hago.
- Quiero dejar el licor, pero no lo hago.
- Quiero alejarme de ciertas amistades, pero no lo hago.
- Quiero alimentarme mejor, pero no lo hago.
- Quiero ir al gimnasio, pero no lo hago.
- Quiero dejar de decir groserías, pero no lo hago.
- Quiero dejar de quejarme, pero no lo hago.
- Quiero soltar el celular, pero no lo hago.
- Quiero acostarme temprano, pero no lo hago.
¿Alguien se siente identificado?
Una reflexión lógica (sin espiritualizar demasiado)
1 Corintios 10:23 (RVR1960)
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
Preguntémonos con honestidad:
- Acostarnos temprano, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Soltar el celular, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Dejar de decir groserías, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Dejar de quejarnos, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Ir al gimnasio, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Alimentarme mejor, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Alejarme de ciertas amistades, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
- Dejar el licor, ¿nos conviene? ¿nos edifica?
Entonces, si sabemos que conviene… ¿por qué nos cuesta tanto?
Aquí es donde conviene mirar algunas respuestas de la ciencia, porque ayudan a entender lo que Pablo describe.
Respuestas de la ciencia: por qué hacemos lo que sabemos que nos hace daño
1) El cerebro no decide solo con la razón
Saber algo no significa poder hacerlo.
Desde la neuropsicología, el cerebro racional (corteza prefrontal) entiende lo que es bueno o malo. Está relacionado con:
- planificación,
- toma de decisiones,
- razonamiento,
- control emocional,
- y hasta la personalidad.
Y además, se desarrolla lentamente hasta la adultez temprana (20–25 años).
Proverbios 22:6 (RVR 1960)
Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Mientras tanto, el cerebro emocional (sistema límbico) busca placer, alivio y supervivencia inmediata.
Cuando hay tensión, estrés, miedo o deseo, la emoción suele ganar a la razón.
Ejemplo: una persona sabe que fumar hace daño, pero el cerebro emocional dice: “Esto me calma ahora”.
2) El placer inmediato vence al daño futuro
Esto se llama “descuento temporal”. Psicológicamente, el cerebro valora más una recompensa inmediata que un beneficio a largo plazo.
El daño futuro se percibe como lejano, abstracto o “no tan grave”.
Ejemplos claros:
- “Solo hoy falto a la iglesia.”
- “La última y nos vamos.”
- “Solo una vez más.”
- “Después lo arreglo.”
El problema no es ignorancia: es priorizar el ahora sobre el después.
Proverbios 24:33-34 (NTV)
un rato más de dormir, un poquito más de sueño, un breve descanso con los brazos cruzados, 34 entonces la pobreza te asaltará como un bandido; la escasez te atacará como un ladrón armado.
3) El hábito es más fuerte que la intención
Muchas conductas dañinas no son decisiones conscientes, son patrones automáticos. Un hábito funciona así:
estímulo → conducta → alivio → repetición
Con el tiempo, el cerebro deja de preguntar “¿me conviene?” y solo pregunta “¿qué me calma?”.
Ejemplo: una persona vuelve a una relación tóxica no porque no sepa que duele, sino porque el patrón es familiar.
📌 Principio: lo familiar se siente seguro, aunque sea destructivo.
Y algo clave: no porque algo sea común es normal.
Isaías 5:20 (RVR 1960)
20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
4) La herida manda más que la voluntad
Desde la psicología clínica, las personas no repiten lo que quieren, repiten lo que no han sanado.
Muchas decisiones dañinas nacen de:
- rechazo no resuelto (bullying),
- abandono,
- baja autoestima,
- trauma,
- abuso (físico o emocional).
Ejemplo: alguien que creció sin afecto puede aceptar migajas emocionales, tolerar abuso y confundir amor con dolor. No elige el daño; elige no sentirse solo.
Mateo 12:34–35 (NTV)
34 ¡Camada de víboras! ¿Cómo podrían hombres malvados como ustedes hablar de lo que es bueno y correcto? Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice. 35 Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón.
5) Confundimos alivio con sanidad
Psicológicamente hay una diferencia enorme entre:
- Alivio: quita el dolor momentáneamente.
- Sanidad: resuelve la raíz.
Las conductas dañinas suelen ofrecer alivio rápido:
- alcohol,
- pornografía,
- ira,
- control,
- evasión.
📌 Principio: lo que alivia sin sanar se vuelve esclavitud.
Proverbios 14:13 (NVI)
Hasta de reírse duele el corazón y hay alegrías que acaban en tristezas.
Proverbios 10:22 (RVR 1960)
La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.
Diagnóstico claro: Pablo tenía razón… pero no termina ahí
Ahora que vamos entendiendo a Pablo —y a través de él a nosotros mismos— desde lo racional y desde la ciencia, queda una conclusión inevitable: el problema no es solo falta de información o disciplina. Hay algo más profundo: nuestra naturaleza pecaminosa.
La estrategia, entonces, no puede reducirse a dominar “todo lo malo” por pura fuerza de voluntad:
- acostarnos temprano,
- soltar el celular,
- dejar groserías,
- dejar quejas,
- ir al gimnasio,
- alimentarnos mejor,
- alejarnos de malas amistades,
- dejar licor,
- dejar pornografía,
- alejarnos del chisme.
Pablo lo dice sin rodeos:
Romanos 7:18 (NTV)
18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa[a] no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo.
Y cuando esa naturaleza gobierna, el fruto aparece:
Gálatas 5:19-21 (NTV)
19 Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, 20 idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, 21 envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.
La gran pregunta es: si es nuestra naturaleza, ¿cómo vencemos?
La solución de Pablo: no condenación y una nueva forma de caminar
Romanos 8: 1 (RVR 1960)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Aquí el mensaje se vuelve decisivo: no te desgastes dejando de pecar como estrategia principal. No se trata de ejercer dominio propio sobre el pecado como si esa fuera la raíz.
Lo que necesitas es ejercer dominio propio sobre tu vida espiritual.
Y lo primero es reconocer nuestra debilidad, tal como Pablo lo hace en Romanos 7.
2 Corintios 12:9 (NTV)
9 Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.
Así es como vencemos:
Filipenses 4:13 (RVR 1960)
13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
El enfoque correcto para 2026: hábitos espirituales
Por lo tanto, que mis esfuerzos se enfoquen en mis hábitos espirituales:
- orar todos los días,
- leer la Biblia todos los días,
- asistir a la iglesia todas las semanas,
- ayunar cuando así se requiera,
- buscar consejería con mis líderes o pastores cuando lo necesite.
Y así, todas esas metas que nos hemos propuesto para este 2026 serán alcanzadas:
Juan 10:10 (RVR 1960)
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Mateo 6:33 (RVR 1960)
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Y lo hará de manera abundante.
Proverbios 10:22 (RVR 1960)
La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.
Deuteronomio 8:18 (RVR 1960)
18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Salmo 66:12 (RVR 1960)
12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;
Pasamos por el fuego y por el agua,
Y nos sacaste a abundancia.
Deuteronomio 28:11-12 (RVR 1960)
11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. 12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.


