Cerrando Ciclos

por | Dic 14, 2025 | Fruto | 0 Comentarios

Estamos a tan solo 17 días de cerrar 365 días más de vida. Han pasado ya 365 días desde aquel último 31 de diciembre en el que, entre abrazos y buenos deseos, nos deseamos mutuamente un feliz y próspero año nuevo. Hoy, al acercarnos nuevamente al final de este ciclo, resulta inevitable detenernos y mirar con honestidad el camino recorrido. Este mensaje nos invita a hacer un cierre consciente del año que termina, reconociendo lo vivido, evaluando nuestras decisiones y entendiendo que la forma en que cerramos un año determina, en gran medida, cómo iniciaremos el siguiente.

Preguntas que responde este artículo

  • ¿Por qué es importante cerrar bien un año antes de soñar con el siguiente?
  • ¿Cómo evaluar de manera honesta lo vivido durante los últimos 365 días?
  • ¿Qué relación existe entre los talentos recibidos y los resultados obtenidos?
  • ¿Por qué no basta con soñar si no revisamos nuestro proceso?
  • ¿Qué áreas de nuestra vida necesitan ser examinadas antes de avanzar?

Un año de deseos, expectativas y realidades

Estamos por finalizar ese año que deseamos que fuese un tiempo de bendición y prosperidad. Anhelamos crecer en espiritualidad, fortalecer nuestras amistades, vivir mayor unión familiar, tener buenos empleos, emprender nuevos negocios, mejorar nuestra salud, alimentarnos mejor y alcanzar bienestar integral.

Este es un año que no podemos olvidar, porque en medio de esos propósitos vivimos victorias y derrotas que sin duda hacen parte del camino.

Salmo 103:2 (RVR 1960)
Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.

Incluso desde una expresión popular, entendemos esta verdad: no todo fue pérdida, no todo fue fracaso. Algo quedó, algo aprendimos, algo recibimos.


El tiempo avanza y deja huella

Un día tiene 24 horas.
Una semana tiene 7 días.
Un mes tiene 4 semanas.
Un año tiene 365 días.

Cuando un día se acaba, inicia otro. Cuando una semana termina, comienza una nueva. Cuando un mes finaliza, empieza uno más. Y cuando un año termina, inicia un nuevo año. El tiempo es cíclico, pero las decisiones que tomamos dentro de él tienen consecuencias reales.

La suma de nuestros días determina cómo fue nuestra semana, nuestro mes y finalmente nuestro año. Cada jornada aporta algo al resultado final.

En medio de una semana particularmente agotadora, marcada por ajustes en la rutina y dificultades de salud, surgió una reflexión sencilla pero profunda: la vida es una sola. No tenemos una segunda oportunidad para vivirla de nuevo.

Hebreos 9:27 (RVR 1960)
27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

Por eso, vivir un día a la vez no significa vivir sin conciencia, sino reconocer que cada día comienza y termina, y que cada cierre nos prepara para lo que sigue.


El cierre de año exige evaluación

En pocos días celebraremos el fin de este año. Y todo fin implica un cierre. Las empresas lo entienden bien: al finalizar el año realizan cierres fiscales, revisan metas, analizan resultados y evalúan las decisiones que influyeron en ellos.

Eso mismo deberíamos hacer nosotros al acercarnos al 2026.

Lucas 14:28 (RVR 1960)
28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

Estamos próximos a realizar nuestra cartelera de sueños, pero no deberíamos hacerlo de manera ingenua, sino consciente, entendiendo con qué contamos y qué estamos llevando con nosotros.


Los talentos y el resultado del año

Al reflexionar sobre el cierre del año, es inevitable recordar la parábola de los talentos.

Mateo 25:14-30 (RVR 1960)
14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes…
(pasaje completo)

En esta parábola, el problema no fue tener poco, sino no hacer nada con lo recibido. El siervo fue llamado malo y negligente no por su capacidad, sino por su pasividad.

Hoy, calcular los costos implica reconocer los dones y talentos con los que Dios nos ha dotado. Puede ser que estemos cerrando el año como ese siervo que decidió esconder lo que recibió y simplemente dejar pasar el tiempo.

Tal vez el día más importante del 2026 sea hoy, aún estando en el 2025.

“Un excelente año se construye justo cuando el anterior termina.”


La semilla siempre define la cosecha

Este siervo intentó justificarse culpando a Dios.

Mateo 25:24-25 (RVR 1960)
24 …Señor, te conocía que eres hombre duro…
25 …por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra…

Pero su verdadero problema fue que no conocía realmente al Señor.

Gálatas 6:7-8 (NVI)
7 No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.
8 El que siembra para agradar a su carne, de esa misma carne cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.

Si sembramos pereza, ocio y entretenimiento sin control, eso mismo cosecharemos. Si sembramos trabajo diligente, compromiso con Dios, con la familia y con nuestras responsabilidades, eso mismo recogeremos.

2 Corintios 9:6 (NVI)
6 Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.


Revisar todas las áreas antes de avanzar

Cerrar un año de forma correcta requiere revisar cada área de nuestra vida, porque 365 días impactan inevitablemente todas ellas:

  • Área familiar
  • Área social
  • Área laboral
  • Área financiera
  • Área espiritual

No nos engañemos: cerrar bien un área no significa estar firmes en todas. Pero hay algo claro: si el área espiritual cierra bien, hay una base sólida; si cierra mal, todo lo demás se vuelve frágil.

Proverbios 4:25-27 (RVR 1960)
25 Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.
26 Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.
27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.


Cerrar el ciclo para avanzar

De eso se trata este mensaje: cerrar de la manera más efectiva posible el 2025. Reconocer qué cosas negativas podríamos estar arrastrando hacia el siguiente año:

  • Relaciones fracturadas que necesitan ser reparadas,
  • Deudas que pueden saldarse,
  • Relaciones nocivas que deben terminar,
  • Hábitos destructivos que deben ser confrontados.

No podemos llegar al 2026 únicamente con una lista de sueños. Llegamos con una historia que nos precede y que influirá en lo que viene. Por eso, cerrar bien el ciclo no es opcional: es parte del proceso de avanzar con propósito.