Caminos en el desierto

por | Dic 28, 2025 | Identidad | 0 Comentarios

Ahora sí: se acaba el 2025. Estamos a tan solo tres días de finalizar este ciclo y ya tuvimos la oportunidad de revisar, con calma y con honestidad, cómo fue nuestro año. Cada uno pudo preguntarse cómo llegó hasta donde llegó y qué fue lo que evitó avanzar tanto como se había propuesto. Y esa evaluación no es un simple ejercicio emocional: es una herramienta espiritual para entrar al 2026 con claridad. Porque el mensaje de Dios para nosotros no es confuso: la senda de los justos no se apaga, va en aumento. Y por eso, sea cual sea tu escenario, hay una verdad que debe gobernar tu corazón: lo mejor está por venir.

Preguntas que responde este artículo

  • ¿Por qué “lo mejor está por venir” no es motivación sino convicción bíblica?
  • ¿Qué papel juega el diagnóstico de fin de año en nuestra relación con Dios?
  • ¿Cómo evitar poner los ojos en el fruto y enfocarnos en el proceso?
  • ¿Qué revela nuestra cartelera de sueños sobre nuestro corazón?
  • ¿Qué significa “hacer algo nuevo” según Isaías 43 y cómo se vive en 2026?

Lo mejor está por venir: una promesa con fundamento

Proverbios 4:18 (RVR 1960)
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

A esta palabra nos aferramos: LO MEJOR ESTÁ POR VENIR. Sea cual sea nuestra situación hoy, cerrando este año, debemos creerlo. Dios no ha terminado con nosotros.

Puede que algunos hayan terminado un muy buen año: cumplieron metas, están en paz con Dios y con su familia, tienen salud y lo único que desean es permanecer así.

Pero también puede ser que otros estén finalizando el año con la batería muy baja: cansados, golpeados, agotados en su salud, en su matrimonio, en sus relaciones, o en lo financiero… quizá en algún área se sienten profundamente agobiados.

Sea cual sea tu escenario, necesitas entender que LO MEJOR ESTÁ POR VENIR.

Y esto no es un mensaje motivacional. Es el mensaje que Dios quiere que asumamos como hijos Suyos.

Jeremías 29:11 (NVI)
Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.


La voluntad de Dios se activa a través de procesos y relación con Él

Gracias a Dios, en esta iglesia ya entendimos que la voluntad de Dios —esa que es buena, agradable y perfecta— no se activa por casualidad, ni por deseos, ni por frases bonitas. Se activa a través de procesos y solo será posible en nuestra vida mediante una relación genuina con nuestro Dios.

Romanos 12:2 (RVR 1960)
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

De manera que lo ideal es que nuestro diagnóstico de fin de año nos haya permitido evaluar precisamente nuestra relación con Dios. Porque, nuevamente, sea cual sea el resultado material de los logros y derrotas del 2025, este punto será el que haga la verdadera diferencia durante el 2026.


Nuestra meta principal siempre debe ser Jesús

Los que ya terminaron su cartelera de sueños y aquellos que aún están trabajando en ella no pueden olvidar esto: la meta principal siempre debe ser Jesús.

Mateo 6:33 (RVR 1960)
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Si queremos un resultado diferente en nuestra vida, necesitamos hacer las cosas de manera diferente.

Y aunque sabemos que detrás de estos principios viene un fruto abundante en todas las áreas, no podemos poner nuestros ojos en el fruto, sino en el proceso.

Porque sí: en la cartelera muchos pusimos cosas materiales que nos encantaría recibir de la mano de Dios —carro, casa, beca— y eso no está mal. Pero la pregunta es inevitable:

¿Es eso todo lo que realmente nos interesa?

Mateo 6:21 (NVI)
21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Nuestra cartelera de sueños, hecha con honestidad e inteligencia, revela el lugar que habita nuestro corazón. Revela cómo están nuestras prioridades.

Y ojo: esto no se trata de salir corriendo a rehacer la cartelera por miedo o por superstición. Esto no es un agüero. No es como comer lentejas, comer uvas, ponerse la ropa interior amarilla o darle vueltas a la manzana con una maleta.

Se trata de verdad de tener a Dios en nuestro corazón en el lugar que le corresponde.

Exodo 20:3 (RVR 1960)
3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Deuteronomio 5:7 (RVR 1960)
7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Mateo 22:36-38 (NVI)
36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?

37 —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”[a] —respondió Jesús—. 38 Este es el primero y el más importante de los mandamientos.

No se trata de ser fanáticos o religiosos. Se trata de que este año que inicia, nuestra identidad, lo que somos y lo que nos define, sea nuestra relación con Dios. Esos son los compromisos que verdaderamente importan.


Lo nuevo de Dios: una palabra para lo que viene

Ahora quiero explicar detalladamente lo que espero que suceda en la vida de cada uno de nosotros durante el 2026.

Isaías 43: 16-24 (NVI)
16 Así dice el Señor,
el que abrió un camino en el mar,
una senda a través de las aguas caudalosas;
17 el que hizo salir carros de combate y caballos,
ejército y guerrero al mismo tiempo,
los cuales quedaron tendidos para nunca más levantarse,
extinguidos como mecha que se apaga:
18 «Olviden las cosas de antaño;
ya no vivan en el pasado.
19 ¡Voy a hacer algo nuevo!
Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto
y ríos en lugares desolados.
20 Me honran los animales salvajes,
los chacales y los avestruces;
yo hago brotar agua en el desierto,
ríos en lugares desolados,
para dar de beber a mi pueblo escogido,
21 al pueblo que formé para mí mismo,
para que proclame mi alabanza.

22 »Pero tú, Jacob, no me has invocado;
tú, Israel, te has cansado de mí.
23 No me has traído el cordero de tus holocaustos
ni me has honrado con tus sacrificios.
No te he abrumado exigiendo ofrendas de grano
ni te he agobiado reclamando incienso.
24 No me has comprado caña aromática
ni me has saciado con el sebo de tus sacrificios.
¡En cambio, tú me has abrumado con tus pecados
y me has agobiado con tus iniquidades!

Antes de hablar del futuro, este texto nos ubica en una base: ¿con quién estamos haciendo pacto? ¿en manos de quién queremos dejar nuestra visión y sueños para el 2026?


¿Con quién hacemos pacto? Con el Dios que abre caminos

Isaías 43: 16-17 (NVI)
16 Así dice el Señor,
el que abrió un camino en el mar,
una senda a través de las aguas caudalosas;
17 el que hizo salir carros de combate y caballos,
ejército y guerrero al mismo tiempo,
los cuales quedaron tendidos para nunca más levantarse,
extinguidos como mecha que se apaga:

Ese mismo Dios es a quien estamos entregando nuestra vida en el 2026. A Él le estamos pidiendo que guíe nuestros pasos, así como guio a Israel en el desierto. Y así mismo queremos que nos guíe: en medio de señales y milagros, de manera que todos los que nos conocen reconozcan Su grandeza a través de cada uno de los días del año que estamos por iniciar.


No vivamos en el pasado: ni en lo malo, ni en lo “suficientemente bueno”

Isaías 43: 18 (NVI)
18 «Olviden las cosas de antaño;
ya no vivan en el pasado.

No vivamos en el pasado. Sea cual sea el resultado del 2025, vamos por lo nuevo que Dios ha preparado. No os conforméis: ni con lo bueno, ni con lo no tan bueno.

Filipenses 3:12-14 (NVI)
12 No es que ya lo haya conseguido todo o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. 13 Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, 14 sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.

Tal como Pablo nos enseña, no nos aferramos a lo que queda atrás. Necesitamos soltar y poner la mirada en lo que está por venir. Independientemente de lo bueno que pudo haber sido el 2025, debemos reconocer que aún hay más, y que de la mano de Dios durante los próximos 365 días lo vamos a perseguir.

El pueblo de Israel ya estaba en el desierto: había salido de la esclavitud, Dios había roto sus cadenas, había quemado los látigos que los oprimían; estaban caminando hacia la tierra prometida… y aun así extrañaban las miserias de Egipto. Eso mismo evitó que llegaran a la promesa.

La mujer de Lot volvió a mirar atrás. Posiblemente sintió que era mucho lo que debía dejar… y eso le costó la vida.


Dios ya empezó a obrar: reconócelo, aunque no lo entiendas todavía

Isaías 43: 19 (NVI)
19 ¡Voy a hacer algo nuevo!
Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto
y ríos en lugares desolados.

Es muy importante que reconozcamos la mano de Dios sobre lo que estamos viviendo. Él ya empezó a obrar; todo lo que estamos experimentando hace parte de Su plan.

Y aquí hay que ser claros: las calamidades, derrotas o pérdidas no son precisamente la voluntad de Dios para nosotros, pero…

Romanos 8:28 (NVI)
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

Por eso fue tan importante el diagnóstico que hicimos hace un par de semanas: identificar qué está pasando en nuestra vida y reconocer “qué es eso que ya empezó a suceder”.

Juan 13:7 (NVI)
7 —Ahora no entiendes lo que estoy haciendo —respondió Jesús—, pero lo entenderás más tarde.

Muchas veces nos cuesta ver lo que Dios está haciendo. Es posible que no entendamos cómo usará esta calamidad para nuestro bien. Y ahí entra la llave más poderosa: la fe. Esa es la diferencia entre el plan de Dios y la misma realidad vivida sin Dios.


Dios hace brotar ríos en el desierto para un propósito

Isaías 43: 20 (NVI)
20 Me honran los animales salvajes,
los chacales y los avestruces;
yo hago brotar agua en el desierto,
ríos en lugares desolados,
para dar de beber a mi pueblo escogido,
21 al pueblo que formé para mí mismo,
para que proclame mi alabanza.

Esto que está sucediendo —y lo que está por venir— Dios lo permite porque te reconoce como Su creación. Como Él mismo dice: “al pueblo que formé para mí mismo, para que proclame mi alabanza”.

Y esta parte del texto también nos confronta:

Isaías 43: 22-24 (NVI)
22 »Pero tú, Jacob, no me has invocado;
tú, Israel, te has cansado de mí.
23 No me has traído el cordero de tus holocaustos
ni me has honrado con tus sacrificios.
No te he abrumado exigiendo ofrendas de grano
ni te he agobiado reclamando incienso.
24 No me has comprado caña aromática
ni me has saciado con el sebo de tus sacrificios.
¡En cambio, tú me has abrumado con tus pecados
y me has agobiado con tus iniquidades!

Si este fue nuestro caso durante el año que termina, necesitamos hacer algo. Necesitamos cambiar esa película. Y aquí aparece una identidad para 2026, una decisión colectiva:

Nosotros seremos:

  • los que más disfrutamos la alabanza,
  • los que oramos todos los días,
  • los que leemos la Biblia todos los días,
  • los que perdonamos rápido,
  • los lentos para enojarnos,
  • los que reflejan el fruto del Espíritu Santo.

“La senda de los justos”: el principio que sostiene la promesa

Proverbios 4:18 (RVR 1960)
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Este versículo contiene un principio fundamental para el cumplimiento de la promesa: “la senda de los justos”. No es la senda de los talentosos, ni de los afortunados, ni de los que tuvieron un buen año. Es la senda de los justos.

Y la oración que Dios espera escuchar de parte nuestra —la que refleja que hemos atesorado en el corazón el primer mandamiento, la que es olor fragante para Dios— es la que cierra Habacuc, el mismo que nos invita a hacer esa cartelera.

Habacuc 3:17-19 (NVI)
17 Aunque la higuera no florezca
ni haya frutos en las vides;
aunque falle la cosecha del olivo
y los campos no produzcan alimentos;
aunque en el redil no haya ovejas
ni vaca alguna en los establos;
18 aun así, yo me regocijaré en el Señor.
¡Me alegraré en el Dios de mi salvación!

19 El Señor y Dios es mi fuerza;
da a mis pies la ligereza de una gacela
y me hace caminar por las alturas.